Gainza: "Usan YPF para esconder el fracaso de
la política energética del Kichrnerismo"
La
expropiación de YPF que contó con una increíble maquinaria propagandista
motorizada por un falso nacionalismo populista y el lamentable accionar
de la mayoría de los partidos de oposición (UCR y Socialismo) que
avalaron la violación sistemática de la seguridad jurídica del país, nos
muestra de manera contundente la necesidad de generar una propuesta
superadora que gobierne la Argentina a partir del 2015.
Los falsos dilemas de YPF
Mediante afiches y slogans nos quieren hacer creer que quienes en los 90 privatizaron YPF no son los mismos que hoy la estatizan, que fueron otros los que le permitieron a Repsol no realizar las inversiones aprobando sus balances y que incluso, no fueron ellos los que le dieron a Esquenazi el 25% de la empresa sin poner un solo peso.
Es falsa la existencia de un problema de soberanía. El 100% de los recursos petroleros y gasíferos son y serán de las provincias, es una gran mentira decirle a los Argentinos que estatizando YPF (que solo representa el 30% de la explotación de petróleo nacional) podamos garantizar la realización de las inversiones necesarias y generar el autoabastecimiento del que tanto se ha hablado.
Se juega y se aprovecha del sentimiento nacionalista de YPF para justificar años de fracaso en política energética y tapar sospechas de corrupción como el caso del Vicepresidente o la tragedia de Once.
Cómo podemos confiar en una administración estatal eficiente, si le están entregando YPF a los mismos que ya manejan Aerolíneas Argentinas y la política de subsidios de los Trenes a nivel nacional? Qué garantías tenemos de que YPF no se convierta en la nueva agencia de colocación de empleo de La Cámpora?
En todo este análisis, sólo encontramos un único dato indiscutible: el rotundo fracaso en la política de hidrocarburos, la falta de un marco regulatorio eficaz y la ausencia del control de las inversiones, tienen un solo responsable que es el Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
La pérdida del valor de la palabra y la confiabilidad de la Argentina
Estatizar la empresa mediante un decreto, imponer al interventor y echar a los directivos privados sin mediar una autorización judicial antes de la ley que declare la expropiación y previo al pago de la indemnización, muestra con claridad el repudio del Kirchnerismo al cumplimiento de los contratos, e incluso al de la Constitución Nacional.
Un país necesita del respeto y el valor de la palabra para ser confiable. Nadie cree en quienes rompen los acuerdos a los que se han comprometido y cambian a cada rato las reglas de juego para beneficiarse unilateralmente.
Una Argentina seria y previsible sólo puede construirse mediante el apego a los contratos, a la ley y a la Constitución.
Generar la alternativa
Es importante dejar asentado que PRO es la única fuerza política en votar en contra de la confiscación de YPF.
Ser oposición no significa oponerse, ser oposición implica proponer otro camino y otras formas para solucionar los problemas de los Argentinos.
Nosotros creemos en el valor de la palabra y en el respeto de la Constitución Nacional. Por eso a pesar de que la mayoría de los bloques de oposición votaron a favor de la confiscación, nosotros mantuvimos nuestra decisión y presentamos otro camino para revertir la crisis energética.
Vamos a trabajar todos los días con aquellos que quieran una Argentina como la que queremos nosotros: inserta en el mundo, con reglas claras e igualdad de oportunidades, con una fuerte cultura del trabajo y haciendo honor a sus compromisos.
Los falsos dilemas de YPF
Mediante afiches y slogans nos quieren hacer creer que quienes en los 90 privatizaron YPF no son los mismos que hoy la estatizan, que fueron otros los que le permitieron a Repsol no realizar las inversiones aprobando sus balances y que incluso, no fueron ellos los que le dieron a Esquenazi el 25% de la empresa sin poner un solo peso.
Es falsa la existencia de un problema de soberanía. El 100% de los recursos petroleros y gasíferos son y serán de las provincias, es una gran mentira decirle a los Argentinos que estatizando YPF (que solo representa el 30% de la explotación de petróleo nacional) podamos garantizar la realización de las inversiones necesarias y generar el autoabastecimiento del que tanto se ha hablado.
Se juega y se aprovecha del sentimiento nacionalista de YPF para justificar años de fracaso en política energética y tapar sospechas de corrupción como el caso del Vicepresidente o la tragedia de Once.
Cómo podemos confiar en una administración estatal eficiente, si le están entregando YPF a los mismos que ya manejan Aerolíneas Argentinas y la política de subsidios de los Trenes a nivel nacional? Qué garantías tenemos de que YPF no se convierta en la nueva agencia de colocación de empleo de La Cámpora?
En todo este análisis, sólo encontramos un único dato indiscutible: el rotundo fracaso en la política de hidrocarburos, la falta de un marco regulatorio eficaz y la ausencia del control de las inversiones, tienen un solo responsable que es el Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.
La pérdida del valor de la palabra y la confiabilidad de la Argentina
Estatizar la empresa mediante un decreto, imponer al interventor y echar a los directivos privados sin mediar una autorización judicial antes de la ley que declare la expropiación y previo al pago de la indemnización, muestra con claridad el repudio del Kirchnerismo al cumplimiento de los contratos, e incluso al de la Constitución Nacional.
Un país necesita del respeto y el valor de la palabra para ser confiable. Nadie cree en quienes rompen los acuerdos a los que se han comprometido y cambian a cada rato las reglas de juego para beneficiarse unilateralmente.
Una Argentina seria y previsible sólo puede construirse mediante el apego a los contratos, a la ley y a la Constitución.
Generar la alternativa
Es importante dejar asentado que PRO es la única fuerza política en votar en contra de la confiscación de YPF.
Ser oposición no significa oponerse, ser oposición implica proponer otro camino y otras formas para solucionar los problemas de los Argentinos.
Nosotros creemos en el valor de la palabra y en el respeto de la Constitución Nacional. Por eso a pesar de que la mayoría de los bloques de oposición votaron a favor de la confiscación, nosotros mantuvimos nuestra decisión y presentamos otro camino para revertir la crisis energética.
Vamos a trabajar todos los días con aquellos que quieran una Argentina como la que queremos nosotros: inserta en el mundo, con reglas claras e igualdad de oportunidades, con una fuerte cultura del trabajo y haciendo honor a sus compromisos.
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